Tras el paso de la tormenta Harry, varios sitios y artefactos arqueológicos enterrados bajo la arena desde hace siglos han sido revelados en la costa tunecina. En Nabeul, cisternas, termas y estanques de salazón han vuelto a aparecer, testimoniando el pasado antiguo de Neapolis. Un desafío para valorar y proteger un patrimonio olvidado, el de las ciudades antiguas, de las cuales una parte aún permanece bajo el agua y expuesta a los riesgos de saqueo.
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En Túnez, un patrimonio olvidado revelado por las inclemencias del tiempo
22-med – abril 2026
• Después de la tormenta Harry, restos antiguos reaparecen en la costa tunecina, revelando una parte sumergida de Neapolis.
• Entre descubrimientos arqueológicos, riesgos de saqueo y necesidad de valoración, la cuestión de la protección del patrimonio resurge.
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“Tan pronto como vi las fotos en las redes sociales, corrí a la playa” cuenta Rached Khayati, habitante de Nabeul y miembro de la asociación para la salvaguarda de la ciudad. El descubrimiento de los restos que emergieron tras el paso de las lluvias torrenciales que afectaron al país a finales de enero, no lo decepcionó. Cisternas, termas y estanques de salazón, por los cuales Nabeul o Neapolis (Noreste de Túnez a 60 km de Túnez) de su nombre antiguo, han sido puestos al descubierto. “Nabeul era un centro para el Garum, un condimento a base de carne y vísceras de peces salados, muy utilizado en la Roma antigua” explica Rached Khayati, “por lo tanto, no es sorprendente que aún se encuentren estanques de este tipo, sin embargo, el resto del sitio encontrado es inédito, es una parte de la ciudad que regresa” añade este apasionado.
Entre la erosión marina y la puesta en valor
Los descubrimientos en la costa tunecina han sido provocados por el fenómeno de transgresión marina, la invasión de la arena por el aumento del nivel del mar durante las inclemencias del tiempo. Cuando el mar se retira, los desplazamientos de la arena ponen al descubierto objetos enterrados, un fenómeno frecuente en Túnez y una oportunidad para los arqueólogos. La retirada del mar elimina naturalmente la arena de ciertas estructuras, revelando así sectores enteros de ciudades olvidadas.

La ciudad de Nabeul vive al ritmo de los descubrimientos desde hace nueve años, ya que la erosión de la costa y las excavaciones submarinas realizadas en 201 han permitido revelar numerosos tesoros enterrados bajo la arena, incluyendo veinte hectáreas de ruinas romanas sumergidas por el agua, durante un tsunami en el siglo IV. “Así que, dado que sabemos que una parte de la ciudad había sido engullida, cada descubrimiento es un tesoro del pasado” añade Rached Khayati. Desde la noticia de los tramos de muros y estanques revelados tras el paso de la tormenta Harry, una misión del Instituto Nacional del Patrimonio ha venido a evaluar y determinar cómo preservar el sitio. “Lo que tememos, como de costumbre, son los saqueos o actos de vandalismo, por lo que la prioridad para nosotros es que esté protegido” se preocupa Rached Khayati.
Proteger urgentemente un patrimonio expuesto
Túnez es a menudo considerada como un sitio arqueológico al aire libre, ya que los restos de ruinas romanas, fenicias y bizantinas salpican cada parcela del país. “No se puede excavar todo, ni proteger todo” subraya un historiador y arqueólogo tunecino, especialista en África romana, que ha preferido mantener el anonimato. Para él, aunque las catástrofes naturales permiten nuevos descubrimientos, es necesario cuestionar su utilidad y su valorización. “Cada vez más, nos damos cuenta de que la gente solo se interesa por el patrimonio arqueológico si puede invertir en él, es decir, ya sea visitarlo con un acompañamiento pedagógico o incluso disfrutarlo culturalmente, como el anfiteatro de Cartago que se ha convertido en el lugar de un festival musical, por ejemplo” añade con pragmatismo.
Transformar los hallazgos en palanca patrimonial
También es necesario “documentar”, como explica Moez Achour, Inspector Regional del patrimonio de la región del Noreste en el Instituto Nacional del Patrimonio, con respecto a los recientes descubrimientos en la zona de Bizerte al norte de Túnez.
“Hemos redescubierto partes enterradas como en Nabeul, en el lado de Cap Angela y Bizerte (70 km al norte de Túnez), son sitios conocidos porque también se trata de ciudades sumergidas, pero lo que ha emergido será documentado y archivado, esto también nos permite completar la topografía de la ciudad antigua” explica.
Las estrellas del descubrimiento, dos mosaicos que actualmente están en proceso de extracción y evaluación, son inéditos. “son dos paneles magníficos, que no habían sido documentados anteriormente” añade Moez Achour.
El último relevamiento fue realizado por dos geógrafos y arqueólogos franceses, Roland Paskoff y Pol Trousset, y el historiador y arqueólogo tunecino Hedi Slim, quienes documentaron y excavaron, en los años 90, la costa tunecina para anticipar las amenazas relacionadas con la erosión marina. “Pero no se aventuraron en el agua, principalmente recorrieron la costa” añade el historiador especialista en África romana, de ahí la importancia de documentar los recientes hallazgos.
Después de las primeras evaluaciones, las autoridades tunecinas se están organizando para valorar y proteger estos sitios recién revelados. Varias zonas, especialmente en la costa de Mahdia, ya han sido aseguradas debido a su alta exposición a la erosión marina. Entre la urgencia de preservación y el potencial de valorización, estos descubrimientos recuerdan la fragilidad así como la riqueza del patrimonio costero tunecino.

Foto de portada: restauración de un mosaico en el gobernadorato de Nabeul tras el paso de la tormenta © instituto nacional del patrimonio