En todo el Mediterráneo, los episodios de sequía tienden a prolongarse y a aparecer más temprano en el año, a veces desde el mes de mayo. Frente a esta creciente presión sobre los recursos hídricos, la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, en el sureste de Francia, lanzó en 2023 un amplio programa llamado «Plan Or Bleu». Su ambición: asegurar el suministro de los territorios, reducir el consumo y adaptar las infraestructuras a un clima más cálido y seco.
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Cómo el sureste de Francia se prepara para los episodios de sequía
22-med – junio 2026
• El Plan Or Bleu organiza la sobriedad, la gobernanza y la modernización de las redes frente a las sequías tempranas.
• En Provenza-Alpes-Costa Azul, el agua se convierte en un laboratorio de adaptación para los territorios mediterráneos.
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Es toda una paradoja: mientras que Francia experimentó en mayo la primera ola de calor registrada tan temprano en el año desde que existen registros, el verano de 2026 comienza bajo mejores auspicios que los anteriores en el sureste de Francia. Las lluvias del invierno y la primavera han permitido que los grandes reservorios naturales muestren niveles satisfactorios.
Nadie considera esta situación como un regreso a la normalidad.
Durante la presentación del Plan Or Bleu, Zoé Mahé, subdirectora de la DREAL (Dirección Regional de Medio Ambiente, Ordenación y Vivienda) Provenza-Alpes-Costa Azul, recordaba que las primeras señales de alerta aparecen ahora muy temprano en el año: «Aunque los indicadores hidrológicos siguen siendo hoy favorables, las proyecciones convergen. Disminución de la nieve en los Alpes, deshielo más rápido de las reservas naturales, disminución de los caudales estivales de los ríos y crecientes tensiones entre los usos constituyen ahora el escenario de referencia para las próximas décadas». Esta realidad es particularmente sensible en una región donde más de dos tercios de los habitantes dependen de recursos almacenados en grandes obras hidráulicas alimentadas por los Alpes.
Una estrategia basada en la gobernanza y la sobriedad
Lanzado tras las excepcionales sequías de 2022, el Plan Or Bleu se basa en seis ejes: mejorar la gobernanza del agua, modernizar las redes de riego, hacer que las comunidades sean ejemplares, promover la sobriedad, desarrollar la reutilización de aguas residuales tratadas y sensibilizar al público en general. Para coordinar esta estrategia, la región se apoya en el AGORA, una asamblea que reúne a cerca de 120 actores del agua: comunidades, servicios del Estado, gestores de redes, agricultores, empresas y representantes de la sociedad civil.
Para Bénédicte Martin, vicepresidenta de la Región Sur encargada de la agricultura y presidenta de la Sociedad del Canal de Provenza, esta concertación se ha vuelto esencial: « Este diálogo es indispensable para evitar lo que llamamos conflictos de usos. En la cuestión del agua, existe en nuestra región una verdadera cultura del diálogo que hemos querido reforzar. » La región también trabaja en un mejor conocimiento de las aguas subterráneas, aún insuficientemente documentadas. El objetivo es calificar mejor los recursos disponibles, tanto en cantidad como en calidad, para anticipar su papel en un contexto de cambio climático.
Producir tanto con menos agua
Uno de los pilares del Plan Oro Azul concierne a la agricultura, sector particularmente dependiente del recurso hídrico. La agricultura irrigada representa por sí sola cerca del 70 % del consumo de agua frente al 20 % para la industria y el 10 % para los usos domésticos. Desde hace varios años, los gestores del agua observan sin embargo una disminución significativa de los consumos. Benoît Moreau, director de desarrollo de la Sociedad del Canal de Provenza, destaca esta evolución: « En los años 1980, estábamos entre 3 000 y 6 000 metros cúbicos por hectárea. Hoy, estamos alrededor de 1500 metros cúbicos por hectárea y por año. » Esta disminución resulta tanto de la evolución de los cultivos, de la modernización de las redes y del desarrollo de herramientas de gestión más precisas. Sensores en los suelos, mediciones del flujo de savia de las plantas, contadores conectados e imágenes satelitales permiten ahora ajustar la irrigación lo más cerca posible de las necesidades reales. Según Benoît Moreau, estas tecnologías ofrecen aún un potencial importante: « Para la misma producción, somos capaces de utilizar entre un 20 y un 40 % menos de agua en algunos casos. »
La región apoya esta modernización gracias a los financiamientos europeos FEADER, más de 13 millones de créditos. Desde el lanzamiento del programa en 2024 se habrán hecho cerca de 18,2 millones de metros cúbicos de ahorros de agua a través de los proyectos seleccionados.
Reutilizar el agua y modernizar las infraestructuras
El otro gran proyecto concierne a las infraestructuras hidráulicas. La Sociedad del Canal de Provenza, creada en 1957, alimenta hoy aproximadamente a dos millones de habitantes, 6 000 explotaciones agrícolas y más de 2 200 empresas. Frente a las nuevas restricciones climáticas, su programa de inversión ha sido elevado a 751 millones de euros para 2038. El objetivo es mejorar el rendimiento de las redes existentes y asegurar territorios vulnerables que siguen siendo fuertemente dependientes de recursos locales debilitados por las sequías.
Paralelamente, la región apuesta por la reutilización de las aguas residuales tratadas, un tema que progresa rápidamente en varios países mediterráneos. El potencial en la región francesa se estima en cerca de 50 millones de metros cúbicos por año. Bénédicte Martin estima que estos recursos alternativos constituyen ahora una palanca imprescindible: « Se ve claramente que tenemos importantes bolsas de reutilización en los sectores más urbanizados donde el agua hoy regresa al mar. »
Una experiencia observada mucho más allá del sureste de Francia
Si Provence-Alpes-Côte d’Azur se beneficia de un sistema hidráulico histórico que muchos territorios mediterráneos envidian, sus responsables insisten en que esta ventaja no elimina los riesgos futuros. Para Benoît Moreau, ya no se trata de saber si el cambio climático modificará los equilibrios hidrológicos, sino cómo adaptarse a ello: «Sabemos que habrá años difíciles. La cuestión es cómo mantener un sistema robusto capaz de responder a las necesidades a pesar de la disminución progresiva de los recursos naturales.» En un momento en que las sequías tempranas se convierten en una realidad compartida en muchas costas mediterráneas, el Plan Or Bleu aparece así como un laboratorio a gran escala. Una experiencia regional que podría inspirar a otros territorios enfrentados al mismo desafío: seguir viviendo, produciendo y desarrollándose con un agua que se ha vuelto más escasa.

Foto de portada: La agricultura constituye uno de los principales ejes del Plan Or Bleu © Helenalopes-Pexels