Marruecos

El legado amazigh en busca de reconocimiento

El Marruecos celebró el 14 de enero el nuevo año Amazigh* : Id Yennayer. Esta fecha es reconocida desde 2024 como día festivo no laborable en el país, un nuevo hito en el reconocimiento de la importancia de estas tradiciones en la historia de Marruecos. Un repaso a este patrimonio tan antiguo como vivo en el Reino chérifien, cuya institucionalización aún lucha por concretarse hoy en día.

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El legado amazigh en busca de reconocimiento
22-med – febrero 2026
• En Marruecos, Ahmed Assid y Cherif Adardak cuentan sobre un reconocimiento oficial del amazigh que avanza, pero sigue siendo desigual en las instituciones.
• Desde el Rif hasta Tánger, el bachikh y el Festival Bachikh representan un patrimonio vivo, entre memoria histórica y batalla política contemporánea.
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En Marruecos, en las montañas del Rif que atraviesan el norte del país, el comienzo del mes de enero se acompaña de la aparición de un personaje muy particular: el bachikh. También llamado Boujloud, Bilmawen, Bouhidora, o Herma en otras regiones marroquíes, está vestido con pieles de oveja y un sombrero con cuernos. Su papel es central en las festividades que marcan el renacer del año en la tradición amazigh.

« El bachikh es un personaje mítico cuyo papel es ante todo social », explica Cherif Adardak, presidente de la asociación Amazigh Sendhaja del Rif, una subfamilia del pueblo amazigh originario del norte de Marruecos. « Su función es observar durante todo el año las tensiones que existen en los pueblos o en las tribus. Y en el año nuevo, las retranscribe en forma de obra de teatro, a veces crítica, para transmitir un mensaje y educar a la sociedad. »

El bachikh tiene otro papel esencial. Llama, a través de la danza, a la fertilidad de las tierras en este período de renuevo agrícola. « Las festividades del nuevo año simbolizan el apego a la tierra y a la agricultura desde hace milenios por parte de los pueblos amazighs de África del Norte, desde las Islas Canarias hasta el oasis de Siwa en Egipto », cuenta Ahmed Assid, escritor y presidente del Observatorio amazigh de derechos humanos. Porque las comunidades amazighs no se limitan solo a Marruecos, sino que atraviesan todo el norte del continente africano.