Continent méditerranéen

La ciencia al servicio del mar

Los ecosistemas marinos mediterráneos siguen siendo en gran medida desconocidos. Muchas especies son difíciles de observar, sus poblaciones fluctúan rápidamente y los datos científicos siguen siendo incompletos. Sin embargo, sin conocimientos sólidos, es imposible medir el estado de la biodiversidad o adaptar las políticas de protección. Para llenar estos vacíos, investigadores, gestores de espacios naturales y asociaciones desarrollan nuevos métodos de observación y seguimiento, con un objetivo común: comprender mejor el mar para preservarlo mejor.

Durante los meses de julio y agosto, 22-med ofrece a sus lectores una serie de resúmenes temáticos. El objetivo es explorar un mismo tema a través de experiencias, iniciativas y perspectivas complementarias llevadas a cabo a ambos lados del Mediterráneo. Los artículos del jueves reúnen entrevistas con científicos y artículos realizados con medios mediterráneos asociados. Todo el contenido está disponible en los 11 idiomas del medio.

Planeta Mar: actuar, demostrar, transformar, Olivier Martocq – Francia
Tiburones: los científicos en busca de ADN, Olivier Martocq – Francia
Un estudio pionero sobre el pulpo común del Mediterráneo, Olivier Martocq – Francia

Durante mucho tiempo, la protección del mar se basó en observaciones puntuales o en los únicos datos provenientes de la pesca. Hoy en día, los científicos disponen de herramientas más precisas, capaces de revelar lo que escapa a la vista. ADN ambiental, protocolos estandarizados de buceo, ciencia participativa: estos enfoques permiten acumular datos comparables en el tiempo y esclarecer las decisiones de gestión. También dibujan una nueva manera de hacer investigación, más abierta a los ciudadanos y a los profesionales del mar.

La ciencia aprende a leer lo que el mar esconde

Observar las especies marinas ya no consiste únicamente en verlas. En alta mar del Cabo Córcega, los investigadores ahora recogen muestras de agua capaces de revelar la presencia de tiburones gracias a las trazas de ADN que dejan en su entorno. Esta técnica permite identificar especies raramente observadas y detectar zonas de refugio, sin necesidad de capturarlas o incluso verlas. Así ofrece una nueva herramienta para seguir poblaciones particularmente amenazadas en el Mediterráneo.

El mismo principio guía el estudio dedicado al pulpo común. Los biólogos de la estación STARESO han iniciado el primer seguimiento científico de esta especie en el parque natural marino de Cap Corse y de Agriate. Inmersiones diurnas y nocturnas, registros estandarizados, observación de las puestas y de las zonas de reproducción constituyen las primeras bases de un seguimiento que se espera dure varios años. El desafío va mucho más allá de Córcega: disponer de un protocolo común que pueda reproducirse en todo el litoral mediterráneo para finalmente comparar datos que hoy están dispersos. En ambos casos, los investigadores recuerdan una misma exigencia. Unos meses o unos años de observación no son suficientes para comprender la evolución de una especie. Solo la acumulación de series largas permite distinguir las fluctuaciones naturales de los efectos relacionados con las actividades humanas o el cambio climático.

Producir pruebas para actuar

Esta producción de conocimientos no se queda confinada en los laboratorios. Alimenta directamente las políticas de protección y la gestión de los espacios marinos. Es precisamente la postura de Planète Mer, que reivindica una ecología basada en la evidencia en lugar de en la oposición entre usos y protección. Para la asociación, conocer siempre precede a la acción. Este enfoque se apoya especialmente en la ciencia participativa. Con el programa BioLit, miles de ciudadanos contribuyen a recopilar observaciones en el litoral. Fotografiar una especie, señalar una presencia o seguir un protocolo simple permite alimentar las bases de datos utilizadas por los investigadores. Esta información a veces revela evoluciones invisibles, como la llegada de especies invasoras o los efectos de ciertas contaminaciones en la biodiversidad costera.

La asociación también trabaja con los pescadores, considerados como socios en lugar de adversarios. Su conocimiento del terreno, cruzado con los datos científicos, permite mejorar el seguimiento de ciertas especies y adaptar las prácticas cuando es necesario. La protección de los ecosistemas se convierte entonces en un trabajo colectivo, basado en constataciones compartidas en lugar de en posiciones de principio.

Entender antes de decidir

Estas iniciativas son testimonio de una evolución profunda de las ciencias marinas. Ya no se trata solo de inventariar las especies, sino de construir herramientas capaces de seguir de manera sostenible su evolución, anticipar los cambios y evaluar la eficacia de las medidas de protección. En un Mediterráneo sometido a presiones crecientes, este conocimiento se convierte en una condición indispensable para la acción pública. Antes de restaurar un medio, regular una actividad o proteger una especie, es necesario entender lo que ocurre bajo la superficie. Los científicos muestran que esta comprensión se basa tanto en la innovación como en la paciencia: acumular observaciones, confrontar datos y hacer dialogar a investigadores, ciudadanos y profesionales para transformar progresivamente nuestra manera de proteger el mar.

Laurent Debas es biólogo marino y director general de la asociación Planète Mer, que cofundó en 2007. Doctor en oceanología, ha trabajado para la FAO en el sudeste asiático, el Ministerio francés de Agricultura y Pesca, el WWF Francia, así como con Jacques Perrin como asesor científico de la película Océanos. Defiende un enfoque pragmático de la protección del medio marino, basado en el conocimiento científico, la cooperación con los usuarios y la acción sobre el terreno.

Xavia Martelli es bióloga marina y encargada de estudios en la estación científica STARESO, en Córcega. Graduada de la Universidad de Córcega, trabaja en ecología costera, biodiversidad mediterránea y monitoreo de poblaciones marinas. Actualmente lidera uno de los primeros programas de monitoreo científico del pulpo común en el parque natural marino del Cabo Córcega y de Agriate, con el objetivo de desarrollar un protocolo reproducible a escala del Mediterráneo.

foto de portada: El tiburón pintarroja © Benjamin Guichard -Ifremer