Los elasmobranquios (tiburones y rayas), durante mucho tiempo demonizados, juegan un papel clave en el equilibrio de los océanos: regulan las cadenas tróficas y protegen hábitats esenciales. Sin embargo, sus poblaciones se han desplomado debido a la sobrepesca, las capturas accidentales y las presiones ambientales crecientes. En las Islas Baleares, el proyecto SARKO, impulsado por la Fundación Marilles, demuestra que una respuesta coordinada aún puede invertir la tendencia.
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SARKO al rescate de tiburones y rayas
22-med – enero 2026
• En Baleares, el proyecto SARKO coordina ciencia, pesca y gestión de áreas marinas para limitar las capturas accidentales y reforzar la protección de tiburones y rayas.
• En el Mediterráneo, especies vulnerables de crecimiento lento aún pueden ser salvadas gracias a protocolos de devolución al agua, clasificaciones de protección y el apoyo de los ISRA.
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El Mediterráneo es una de las regiones del mundo donde los tiburones y las rayas están más amenazados. La presión humana se concentra en un mar cerrado y intensamente explotado. “De hecho, alrededor del 50 % de las aproximadamente 80 especies de tiburones y rayas del Mediterráneo se encuentran en esta situación”, explica Álex Bartolí, biólogo marino, experto en conservación de elasmobranquios y miembro del grupo consultivo de SARKO.
La percepción social de estos animales no refleja su realidad biológica. “Aunque los tiburones son percibidos popularmente como especies robustas, la realidad es que son muy vulnerables. Son especies de crecimiento lento, con maduración sexual tardía y baja descendencia. Por eso, frente a cualquier impacto, la reconstrucción de sus poblaciones es más difícil, ya que es más lenta. En algunos casos, los ciclos de reproducción solo ocurren cada dos o tres años”, subraya el biólogo.
Su vulnerabilidad aumenta aún más cuando son objeto de capturas accidentales. “Aunque algunas especies pueden ser de muy gran tamaño, la ausencia de caja torácica o el estrés que sufren fuera del agua son elementos a tener en cuenta, ya que la evolución no los ha preparado para soportar una estancia fuera del medio acuático”, precisa Bartolí.
Por eso, los expertos insisten en la necesidad de limitar las capturas accidentales y, cuando ocurren, garantizar que los animales puedan regresar al mar lo más pronto posible y con el menor daño posible. “Sin embargo, en el Mediterráneo —un mar carente de pesquerías que apunten directamente a los tiburones— las capturas accidentales ocurren con prácticamente todos los artes de pesca”, añade.
Líneas de acción de un proyecto de conservación pionero
El proyecto SARKO tiene precisamente como objetivo frenar este declive crítico centrándose en el Mediterráneo español. Se inscribe en la “Estrategia para la conservación de tiburones y rayas” impulsada por el gobierno de las Islas Baleares, aportando conocimientos científicos y soluciones prácticas. Con un presupuesto de 600,000 euros y un horizonte de tres años, esta iniciativa busca establecer una base científica sólida para apoyar la protección y restauración de estas especies.
Como explica Pablo Rodríguez Ros, coordinador del proyecto SARKO y responsable de las Áreas marinas protegidas en la Fundación Marilles, SARKO se articula en torno a tres ejes estratégicos principales.
En primer lugar, es una colaboración estrecha con el sector pesquero para mejorar las prácticas de devolución al agua de tiburones y rayas capturados accidentalmente, con el fin de limitar las lesiones y aumentar sus posibilidades de supervivencia. También busca reforzar la protección de estas especies promoviendo su inclusión en las listas oficiales de especies protegidas.
Además, SARKO valora los ISRA (Áreas Importantes para Tiburones y Rayas), estas zonas clave para tiburones y rayas, para apoyar la creación de áreas marinas protegidas más numerosas y eficaces.
Se trata de un proyecto que involucra a todos los sectores implicados, desde el mundo de la pesca hasta el ámbito académico, hasta la gestión de los espacios marinos. “Estamos convencidos de que este enfoque multidisciplinario, que toma en cuenta a los interesados (stakeholders) más relevantes, es la mejor manera de avanzar en la conservación de estos organismos”, afirma Rodríguez Ros.
Buenas prácticas de pesca
Actualmente, alrededor de 30 especies de tiburones y rayas presentes en las aguas del Mediterráneo español están protegidas porque están amenazadas de extinción, y figuran en el Anexo II de la Convención de Barcelona. Además, la Comisión General de Pesca para el Mediterráneo (CGPM) establece recomendaciones vinculantes que obligan a los Estados miembros a proteger estas especies en riesgo. El proyecto SARKO busca ampliar esta protección y ha presentado varias solicitudes formales basadas en las mejores pruebas científicas. El coordinador del proyecto añade que: “Si nuestros objetivos se alcanzan, podríamos obtener la protección de 3 o 4 especies de elasmobranquios adicionales este año.”
La colaboración con el sector pesquero es primordial; por eso, los protocolos de buenas prácticas se refuerzan a través de talleres destinados a pescadores profesionales. “Durante estos talleres, les enseñamos a identificar las especies protegidas y a devolverlas al agua mediante técnicas de manipulación y gestión que minimizan los daños para la especie capturada, al tiempo que garantizan la seguridad del pescador y la supervivencia del espécimen”, explica el biólogo Álex Bartolí.
A finales de 2025, se organizó un primer taller con la Cofradía de Pescadores de Ibiza con “un objetivo cero mortalidad tras una captura accidental”. Estas formaciones continuarán en 2026.

Foto de portada: alrededor del 50 % de las aproximadamente 80 especies de tiburones y rayas del Mediterráneo están amenazadas © Fundación Marilles