Frente a la aceleración de los desequilibrios ecológicos en el Mediterráneo, la misión Grecia de las Exploraciones de Mónaco ha combinado observación científica, experimentación de campo e implicación ciudadana. Bosques de algas, plancton, especies invasivas y usos marítimos han sido estudiados a través de protocolos reproducibles. El desafío es claro: producir datos útiles, fortalecer las herramientas de seguimiento y transformar el conocimiento en palancas de acción para las políticas de protección marina.
Durante el período de las fiestas de fin de año, 22-med cruza y pone en perspectiva soluciones que han sido objeto de artículos en el medio francés Marcelle con artículos sobre la misma temática publicados en 22-med.
Resumen de los artículos del periodista Olivier Martocq publicados en 22-med los 6 y 13 de noviembre de 2025

Partida en otoño, entre Volos, Alonissos y Syros, la misión Grecia regresa quince años después de una primera campaña científica en estos mismos sitios cuyo objetivo era medir las rápidas evoluciones de los ecosistemas mediterráneos y probar herramientas capaces de transformar la observación en acción. Bosques de algas, plancton, especies invasivas y participación ciudadana han constituido la base de este enfoque tanto científico como político.
El Mediterráneo sigue siendo uno de los reservorios de biodiversidad más ricos del mundo. Concentra una parte importante de la fauna marina global en una superficie reducida. Sin embargo, esta riqueza está sujeta a múltiples presiones relacionadas con el calentamiento acelerado, la sobreexplotación pesquera, la saturación turística de las costas y las contaminaciones crónicas. La misión Grecia se inscribe en esta realidad, con la ambición de producir datos útiles para las decisiones públicas y para los gestores de Áreas Marinas Protegidas.
Una plataforma científica sobria y móvil
La misión se ha apoyado en un catamarán de nueva generación diseñado para limitar su impacto ambiental. Equipado con alas inflables, paneles fotovoltaicos, hidrogeneradores y motores eléctricos, el barco ha servido como una plataforma científica ágil. Silencioso y económico, ha permitido trabajar muy cerca de las costas y dentro de Áreas Marinas Protegidas sin perturbar los ambientes observados.
A bordo, los científicos han desplegado métodos ligeros y reproducibles. Contajes visuales en inmersión, muestreos de sedimentos, redes de plancton, mediciones de temperatura, salinidad, pH y oxígeno se han realizado a lo largo del recorrido. Una imagen casi diaria del plancton ha complementado estos dispositivos, ofreciendo una lectura precisa de la salud de las aguas atravesadas. Así, el barco se ha convertido tanto en una herramienta de investigación como en un soporte de mediación, demostrando que una navegación más limpia es compatible con la exigencia científica.
Bosques de algas y desequilibrios ecológicos
El proyecto MAR4PAST ha permitido comparar el estado actual de los bosques de algas con el observado quince años antes. El diagnóstico es claro en varios sitios: estos ecosistemas han retrocedido. La desaparición o la rarefacción de los grandes depredadores ha favorecido la proliferación de herbívoros que pastan sin regulación, debilitando de manera duradera los hábitats algales.
Sin embargo, una excepción se distingue dentro del Área Marina Protegida de Alonissos, en el sitio de Piperi. Allí, los bosques de algas se mantienen gracias a un equilibrio trófico aún funcional. Los meros y las focas monje desempeñan su papel de depredadores, limitando los herbívoros y permitiendo la regeneración de las algas. Este contraste ilustra concretamente la eficacia de las medidas de protección cuando son estrictas y se mantienen en el tiempo.
Especies invasivas y respuestas pragmáticas
La progresión de las especies exóticas constituye una de las señales más preocupantes observadas durante la misión. El programa de ciencia participativa EXOFISHMED ha movilizado a buceadores voluntarios formados en protocolos estandarizados. Los resultados muestran un aumento claro en el número de especies exóticas al avanzar hacia el sur del Mediterráneo griego.
Entre ellas, el pez conejo y el pez león plantean problemas importantes. El primero destruye los bosques de algas, el segundo, carnívoro voraz, diezma a los pequeños peces sin depredador natural identificado. Su expansión es favorecida por el calentamiento del mar y por la apertura del canal de Suez. Ante esta situación, los científicos abogan por respuestas pragmáticas. La pesca dirigida del pez león, valorable en la cocina, aparece como una de las soluciones más inmediatamente movilizables, siempre que se estructure una cadena de suministro y se informe al público.
El plancton como indicador central
Con el programa PlanctoMed, la misión ha puesto de relieve el papel central del plancton, verdadero pulso del Mediterráneo. Los muestreos diarios han revelado una gran diversidad planctónica, a veces inesperada, en ciertas zonas bien conservadas. En cambio, cerca de los puertos y de las zonas altamente antropizadas, el empobrecimiento es inmediato y visible.
El seguimiento del plancton se inscribe en una lógica a largo plazo impulsada por el consorcio Plankton Planet. Su objetivo es estructurar una red de observación sostenible, asociando científicos y ciudadanos. Este enfoque permite relacionar directamente el estado del plancton con las presiones ejercidas sobre el medio y anticipar las fragilidades de toda la cadena alimentaria. Paralelamente, los muestreos de sedimentos han permitido evaluar la presencia de microplásticos, subrayando la persistencia de contaminaciones difusas hasta en los fondos marinos.
Ciencia participativa y rumbo político
Más allá de los diagnósticos ecológicos, la misión Grecia ha probado herramientas destinadas a involucrar directamente a los actores del terreno. La SailingBox, un laboratorio embarcado que mide continuamente los parámetros esenciales del agua, abre el camino a una recolección masiva de datos por parte de navegantes, pescadores o barcos comerciales. Cada trayecto puede así convertirse en una línea de información útil para el seguimiento del cambio climático marino.
La batimetría participativa responde a otro desafío importante, el desconocimiento de los fondos mediterráneos. Al compartir datos de profundidad provenientes de ecosondas, los navegantes contribuyen a llenar un déficit de cartografía que aún afecta a la mayoría de los fondos. Este conocimiento es esencial para entender las circulaciones de agua, las zonas de afloramiento de nutrientes y los corredores ecológicos.
La misión también ha otorgado un lugar central a la mediación con el gran público, especialmente con los niños. Talleres, exposiciones itinerantes, observaciones del plancton y dispositivos inmersivos han permitido hacer visibles fenómenos a menudo abstractos. Para los portadores del proyecto, esta dimensión es inseparable de la acción científica. Sin adhesión social, las herramientas y los datos permanecen en letra muerta.
Todo este trabajo se inscribe en un objetivo político claro impulsado por Mónaco y sus socios: aumentar en un treinta por ciento las Áreas Marinas Protegidas en el Mediterráneo para 2030, con planes de seguimiento efectivos y herramientas operativas. La misión Grecia no se limita a realizar un diagnóstico. Traza un método para pasar de la observación a la decisión y transformar las fragilidades ecológicas en palancas de acción colectiva.

Foto de portada: El Príncipe Soberano Alberto II de Mónaco a bordo del MODX ®Maeva Bardy