Continent méditerranéen

Adaptar la escuela a los aprendizajes digitales

La educación enfrenta desigualdades de acceso crecientes, pero también nuevas posibilidades ofrecidas por lo digital y la inteligencia artificial. En varios países mediterráneos, docentes, comunidades y actores asociativos están probando o implementando herramientas para adaptar los aprendizajes, fortalecer la inclusión y transmitir competencias tecnológicas.

Durante el periodo de fiestas de fin de año, 22-med cruza y pone en perspectiva soluciones que han sido objeto de artículos en el medio francés Marcelle con artículos sobre la misma temática publicados en 22-med.

Cuando lo digital facilita los aprendizajes escolares

Resumen del artículo de la periodista Audrey Savournin, publicado en Marcelle el 8 de septiembre de 2025

Lo digital se impone progresivamente como un apoyo a los aprendizajes escolares, en particular para los alumnos que enfrentan dificultades. Bibliotecas enriquecidas y herramientas de visualización en tres dimensiones permiten adaptar los contenidos, diversificar los enfoques pedagógicos y apoyar la inclusión. A través de dos dispositivos experimentados en las escuelas, la biblioteca enriquecida Sondo y el catálogo de maquetas 3D Foxar, docentes y comunidades están probando usos que aún se adoptan de manera desigual.

Las herramientas digitales representan un importante impulso para la evolución de las prácticas docentes © Pexels

Aprender a leer, a comprender un texto o a orientarse en el espacio se basa en adquisiciones progresivas. Para una parte de los alumnos, estos aprendizajes se ven debilitados por trastornos cognitivos o de atención. Ante estas dificultades, los docentes buscan herramientas capaces de complementar las prácticas tradicionales. Lo digital educativo se inscribe hoy en esta búsqueda de soluciones, alentada por las políticas públicas nacionales e internacionales.

Lo digital como palanca para la escuela inclusiva

Casi uno de cada cinco niños mayores de cinco años enfrenta dificultades escolares, según datos de la Sociedad Francesa de Pediatría. La dislexia, la discalculia, la dyspraxia, los trastornos de atención o la precocidad intelectual afectan en promedio a un alumno por clase. Para los docentes, acompañar esta diversidad representa un desafío diario.

Un estudio difundido por Canopé en 2022 muestra que más de ocho de cada diez docentes consideran enfrentar obstáculos a la inclusión. Lo digital aparece entonces como un apoyo posible. Investigadores en ciencias de la educación destacan su potencial para hacer evolucionar las prácticas pedagógicas y mejorar la escolaridad de todos los alumnos, siempre que las herramientas estén pensadas para un uso real en clase.

Algunas comunidades están aprovechando esto. En Marsella, el municipio ha ofrecido desde el inicio del curso 2023 licencias gratuitas a varias escuelas para experimentar con dos aplicaciones educativas, Sondo y Foxar. Este despliegue progresivo se apoya en un trabajo realizado con el Ministerio de Educación y busca equipar a los establecimientos voluntarios, desde primaria hasta secundaria.

Sondo, leer de otra manera para comprender mejor

Sondo se presenta como una biblioteca digital de obras enriquecidas. Permite adaptar la visualización de los textos a las necesidades de cada alumno. Tamaño de caracteres ajustable, sílabas coloreadas, definiciones accesibles, enmascaramiento de párrafos o escucha de audio facilitan el desciframiento y la comprensión.

La herramienta ha sido diseñada para fomentar la autonomía. El alumno elige las funcionalidades que le son útiles, en ordenador, tableta o teléfono. Los docentes también pueden utilizarla colectivamente en una pantalla digital interactiva. Pensada originalmente para alumnos con dislexia, la plataforma sigue siendo accesible para todos, evitando cualquier estigmatización.

Con seiscientos títulos de literatura infantil, clásica y contemporánea, adaptados a los programas desde el primer ciclo hasta el bachillerato, Sondo llega hoy a varios cientos de miles de alumnos. Se utiliza especialmente en los dispositivos Ulis y Segpa, pero también por alumnos alófonos o con discapacidad visual. El acceso desde casa permite prolongar el trabajo escolar fuera del aula.

Foxar, visualizar para aprender

Foxar se basa en un principio diferente. La aplicación ofrece un catálogo de maquetas en tres dimensiones para explorar en realidad aumentada. Los alumnos pueden observar objetos o fenómenos desde diferentes ángulos, moviéndose alrededor de la proyección mostrada en la tableta.

Desarrollado en colaboración con laboratorios de psicología cognitiva y el Ministerio de Educación, Foxar busca hacer concretos conceptos abstractos de los programas escolares. Matemáticas, ciencias, historia o geografía se abordan a través de modelos interactivos, complementados por explicaciones escritas y pronto en audio.

La herramienta se dirige especialmente a alumnos con memoria visual o a aquellos que tienen dificultades para mantener la concentración durante las clases magistrales. Desde su creación, la aplicación ha sido descargada varias cientos de miles de veces y utilizada en numerosos establecimientos, desde primaria hasta secundaria. Las comunidades que la han probado han optado mayoritariamente por continuar su uso.

A pesar de estos comentarios positivos, la adopción de lo digital educativo sigue siendo desigual. Los investigadores aún observan usos cautelosos, a veces limitados a experimentaciones puntuales. El desafío ahora radica en la apropiación sostenible de estas herramientas por parte de los docentes, para que se conviertan en verdaderos soportes pedagógicos universales y no en simples complementos ocasionales.

Foxar y Apple trabajan en formatos aún más inmersivos. © DR

En un campo de refugiados, los niños aprenden a programar

Resumen del artículo del periodista Monjed Jadou publicado en 22-med el 3 de septiembre de 2025

En el campo de refugiados de Dheisheh, cerca de Belén, una iniciativa local brinda a los niños un acceso inédito a la programación, la robótica y la inteligencia artificial. Creada por habitantes del campo, la Academia Rails permite a jóvenes palestinos adquirir competencias tecnológicas ausentes de los programas escolares clásicos y proyectarse en un futuro digital.

La Academia Rails acoge tanto a niñas como a niños de 5 a 19 años © Ahmad Jibran

En las escuelas gestionadas por la UNRWA, la enseñanza impartida sigue centrada en las materias fundamentales. Las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial están prácticamente ausentes. Ante este panorama, jóvenes innovadores del campo decidieron crear un espacio de aprendizaje alternativo, capaz de responder a las aspiraciones de niños atraídos por las herramientas digitales pero privados de acceso a una formación adecuada.

Talleres de robótica en el corazón del campo

En la Academia Rails, los niños descubren la robótica a través de ejercicios concretos. Robots educativos, paneles solares o rovers inspirados en misiones espaciales sirven como soportes pedagógicos. Los alumnos simulan, por ejemplo, expediciones marcianas, gestionan recursos o programan drones en miniatura. Estas actividades permiten vincular el aprendizaje de la programación a situaciones lúdicas y colaborativas.

A los doce años, Mustafa Mohammed es uno de los alumnos más comprometidos. Aprende a programar con herramientas adecuadas a su edad y a ensamblar diferentes componentes robóticos. Ahora domina el uso de sensores, el reconocimiento de colores y el diseño de estructuras capaces de superar obstáculos. La academia le ofrece un primer contacto con competencias que no habría podido adquirir en el marco escolar clásico.

A lo largo de los talleres, los niños desarrollan su autonomía y su capacidad para resolver problemas. Aprenden a trabajar en equipo, a probar soluciones y a corregir sus errores. Para muchos, también es un espacio donde la imaginación tecnológica puede expresarse libremente, lejos de las limitaciones de la vida cotidiana en el campo.

Una iniciativa comunitaria impulsada por las familias

La Academia Rails nació del compromiso de padres de familia y activistas comunitarios. Al observar el interés natural de los niños por la tecnología y la falta de ofertas accesibles, decidieron crear su propia estructura. Apoyada por el comité popular del campo y por instituciones locales, la academia acoge hoy a un centenar de niños de cinco a diecinueve años.

Los voluntarios han acondicionado tres laboratorios con recursos limitados. A pesar de la alta demanda, muchos niños permanecen en lista de espera por falta de recursos suficientes. Programas de verano que combinan juegos y aprendizajes técnicos complementan la oferta, para mantener un vínculo educativo durante todo el año.

Los responsables de la academia insisten en la importancia de transformar la relación de los niños con la tecnología. El objetivo no es solo consumir herramientas digitales, sino comprender su funcionamiento y ser capaces de crear. Este enfoque busca fortalecer la confianza de los jóvenes y ampliar sus perspectivas profesionales.

Formar una juventud conectada a pesar de la falta de recursos

La Academia Rails se inscribe en los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, especialmente al valorar una tecnología respetuosa con el medio ambiente. Varios equipos de alumnos se están preparando para participar en competiciones internacionales de robótica, tras selecciones nacionales organizadas en la Universidad de Birzeit. Estas fechas ofrecen un reconocimiento simbólico fuerte y abren a los niños a intercambios más allá de las fronteras.

Sin embargo, las limitaciones materiales siguen siendo importantes. La falta de ordenadores, equipos y financiamiento frena la expansión del proyecto. Un mismo ordenador puede ser compartido por muchos alumnos, obligando a los encargados a redoblar ingenio para mantener la calidad de los talleres.

A pesar de estos obstáculos, la dinámica iniciada transforma progresivamente la percepción de los niños sobre su futuro. Al aprender a programar y a diseñar robots, desarrollan la capacidad de pensar de manera diferente e imaginar nuevas soluciones. Para los fundadores de la academia, el desafío va más allá de la tecnología. Se trata de permitir que cada niño del campo se sienta actor de su futuro y encuentre su lugar en un mundo digital en constante evolución.

La Academia Rails no se limita a formar en robótica o programación: encarna una promesa de emancipación a través de la tecnología, una apuesta por la juventud y su capacidad para inventar un futuro que trascienda los muros del campo.

Fundada por un grupo de jóvenes innovadores, la Academia Rails ha abierto la puerta a una participación en competiciones internacionales. © Ahmad Jibran

AInsteinJunior puede cambiar el sistema educativo mundial?

Resumen del artículo de la periodista Andri Kounnou publicado en 22-med el 12 de septiembre de 2024

En Chipre, un proyecto educativo nacido en una escuela de Larnaca explora los usos pedagógicos de la inteligencia artificial y la robótica. Diseñado con y para los alumnos, AInstein Junior combina programación, idiomas y creatividad para acercar teoría y práctica. Rápidamente difundida en varios países europeos, esta iniciativa cuestiona la evolución de los métodos de enseñanza en la era digital.

El prototipo de chatbot construido en la Pascal English School de Larnaca @Elpidoforos Anastasiou

La integración de tecnologías digitales en la educación suscita tanto expectativas como reservas. En Larnaca, ciudad cosmopolita de Chipre, un docente y sus alumnos han elegido convertirlo en un terreno de experimentación concreto. Su proyecto AInstein Junior se basa en un robot educativo capaz de acompañar los aprendizajes mientras involucra directamente a los alumnos en su desarrollo.

Un robot educativo diseñado con los alumnos

Detrás del proyecto está Elpidoforos Anastasiou, profesor en la Escuela Pascal de Larnaca, quien imaginó una herramienta pedagógica basada en la inteligencia artificial y la robótica. En cinco meses, más de seiscientos alumnos de diez establecimientos participaron en la concepción y mejora de AInstein Junior. El robot ha servido de soporte para enseñar programación en Python, el uso de nano-ordenadores Raspberry Pi y las bases de la impresión 3D.

El enfoque se basa en los principios de la enseñanza STEAM, que combina ciencias, tecnologías, ingeniería, artes y matemáticas. AInstein Junior permite a los alumnos interactuar en varios idiomas, incluyendo griego, inglés, ruso e italiano, facilitando el aprendizaje lingüístico y la colaboración. También ofrece ejercicios personalizados, cuestionarios y retroalimentación inmediata, fomentando la autonomía y la creatividad de los alumnos.

Pensado como una herramienta evolutiva, el robot aprende gracias a las interacciones con los alumnos. Estos contribuyen no solo a su contenido pedagógico, sino también a su identidad, reforzando su compromiso en el proceso de aprendizaje.

Una difusión europea y una formación de docentes

El éxito del proyecto rápidamente superó el marco de la escuela chipriota. Se desarrollaron doce robots adicionales en establecimientos de la red Globeducate en toda Europa. Cada escuela participante fue invitada a concebir su propio personaje de inteligencia artificial, en relación con su historia, cultura y prioridades educativas.

Los alumnos redactaron relatos en torno a estos personajes, que luego digitalizaron e integraron en los sistemas de inteligencia artificial. Este enfoque favoreció los intercambios interculturales entre establecimientos ubicados en ciudades como Milán, Roma, París, Londres, Florencia o Mallorca. A partir del nuevo año escolar, estos robots serán utilizados por todos los alumnos de las escuelas involucradas.

El proyecto también ha tenido un impacto en la formación profesional de los docentes. Aquellos involucrados en AInstein Junior han recibido apoyo para integrar la inteligencia artificial y la robótica en sus prácticas pedagógicas. El objetivo es asegurar la sostenibilidad del dispositivo y difundir nuevas competencias dentro de los equipos educativos.

Promesas y límites de la inteligencia artificial educativa

A escala internacional, el auge de las herramientas de inteligencia artificial en la educación suscita inquietudes sobre la calidad de los aprendizajes. Para Savvas Chatzichristofis, profesor de inteligencia artificial en la Universidad de Neapolis Paphos, estas tecnologías pueden, por el contrario, abrir la puerta a una reforma positiva de la educación. Los sistemas de enseñanza basados en IA permiten analizar el rendimiento de los alumnos y adaptar los contenidos a sus necesidades individuales.

Gracias a su capacidad para ser desplegados a gran escala, estas herramientas podrían hacer que el aprendizaje sea más accesible y efectivo. Refuerzan el compromiso de los alumnos y apoyan su motivación, siempre que los docentes estén formados en un uso responsable de estas tecnologías.

El debate va más allá del ámbito escolar y se une a los desafíos de gobernanza de la inteligencia artificial. Las orientaciones promovidas por la UNESCO y las regulaciones europeas, incluyendo el Acta sobre la IA de la Unión Europea, buscan enmarcar estos usos. Para los investigadores, el principal riesgo radica en la inacción. Negarse a integrar estas herramientas por miedo al cambio podría exponer a algunos alumnos a una nueva forma de analfabetismo tecnológico. AInstein Junior aparece así como una experimentación local con resonancias globales, ilustrando las transformaciones en curso en los sistemas educativos.

El profesor Anastasiou frente a los chatbots antes de su expedición a las escuelas @Elpidoforos Anastasiou

Foto de portada: Estudiantes chipriotas programando sus chatbots IA en Python @Pascal English School