En Argelia, unos pescadores han transformado un simple sitio de varado en un refugio de pesca capaz de acoger más de 300 embarcaciones. Un proyecto nacido de una "touiza", esa tradición de ayuda mutua colectiva que moviliza a habitantes, voluntarios y donantes en torno a un objetivo común. Como portavoz de la cooperativa El Koss*, Hocine Saïdi cuenta cómo esta iniciativa ha cambiado profundamente la actividad pesquera y ha permitido a cientos de familias vivir de ella.
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Cuando una colecta tradicional transforma una cala en un refugio de pesca
22-med – junio 2026
• En Dellys, una touiza permite construir un refugio de pesca capaz de acoger más de 300 embarcaciones.
• De la ayuda mutua tradicional a la economía social y solidaria, la cooperativa El Koss transforma de manera sostenible la actividad pesquera local.
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Dellys es famosa por su casbah construida por los andaluces y por la calidad del aceite de oliva de su interior. Situada a 90 kilómetros al este de Argel, esta ciudad costera también es conocida por la riqueza pesquera de su costa, un activo que ha permitido el desarrollo de la pesca.
Una protección convertida en indispensable
En 2013, pescadores de El Koss, una pequeña cala situada cerca de Dellys, deciden construir un dique para proteger sus barcas de las tormentas. En ese momento, este sitio de varado apenas podía acoger una quincena de embarcaciones. «Con el entusiasmo por la pesca tradicional, el espacio se volvió estrecho. Y como estaba muy expuesto, las barcas sufrían regularmente daños durante las inclemencias del tiempo. Hicimos varios intentos para construir protecciones, pero fueron destruidas», explica Hocine Saïdi, portavoz y tesorero de la cooperativa El Koss.
Los pescadores no se rinden. Comprenden que un simple dique no tendrá ningún efecto contra los elementos naturales y que solo una infraestructura sólida constituida por un terraplén y reforzada por un enrocado podrá proteger sus barcas. Piensan en grande y deciden lanzar la construcción de un refugio de pesca capaz de acoger más de trescientos pequeños barcos.
La solidaridad como motor de la obra
Crean una asociación, a la que nombran El Koss, y luego lanzan una «touiza», un sistema de ayuda mutua tradicional. Presente en todas las regiones de Argelia, la touiza es una acción colectiva y solidaria que se basa en el voluntariado. Puede organizarse para la recolección de aceitunas, la construcción de una casa o una mezquita, la limpieza de un cementerio. En el caso de El Koss, la touiza sirvió primero para reunir fondos. «Todos los habitantes del barrio contribuyeron, cada uno según sus medios. Gracias a eso, pudimos reunir 45 millones de dinares (aproximadamente 300,000 euros). Algunos aportaron materiales de construcción, otros pusieron a disposición camiones y maquinaria de obra, y otros más participaron con su trabajo. Lo esencial es que cada uno aporte su granito de arena al proyecto», señala Hocine.

¡Y qué proyecto! La realización del terraplén y el enrocado requirió más de 3,000 rotaciones de camiones, cada uno cargado con 20 toneladas de rocas. Decenas de miles de m3 de relleno para construir una plataforma sólida sobre el agua. Después de siete meses de obra, las primeras barcas comienzan a amarrarse en el refugio de pesca.
Hocine Saïdi quiere destacar el papel de las autoridades públicas en esta aventura. «Cada etapa requirió la obtención de autorizaciones de los ministerios de Medio Ambiente, Pesca, Defensa e Interior. Hemos recibido todas las facilidades para completar nuestro proyecto. Sin embargo, el apoyo más valioso fue el del jefe de daïra (subprefecto) de Dellys», confiesa.
De la asociación a la cooperativa
El refugio de pesca ha transformado profundamente la economía local. Una dinámica que obligó a El Koss a pasar del estatus de asociación al de cooperativa. El concepto de Economía Social y Solidaria (ESS) resulta, de hecho, más adecuado para su actividad y la relación entre los miembros. ¿Cuándo? No se sabe cuándo suceden las cosas aparte de 2013 el refugio. Por lo tanto, es complicado conjugar los tiempos.
En el marco de esta evolución, los socios son apoyados por la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y por un programa de la Unión Europea. Reciben formación y un viaje de estudio a Europa para ver el funcionamiento de cooperativas de pescadores.
La cooperativa El Koss es hoy un ejemplo de lo que la tradición, la solidaridad y el acompañamiento institucional pueden producir. Una aventura colectiva que apenas comienza. «El entusiasmo por la pesca es tal que hemos lanzado un proyecto de ampliación del refugio de pesca», declara con orgullo Hocine Saïdi.
* El Koss significa «en forma de arco» en árabe

Foto de portada: El Koss no era más que un simple sitio de varada © Hocine Saïdi

Hocine Saïdi es tesorero y portavoz de la cooperativa El Koss. Graduado en informática, ha tenido mil oficios: topógrafo, vendedor de farmacia, gerente de una empresa de carpintería... Pero es la pesca lo que le atrae desde muy joven. «La casa de mis padres está situada a pocos metros del mar, era evidente que me comprometería con la comunidad de pescadores».